
Seamos claros. A la hora de elegir un destino turístico en España que esté claramente orientado al verano, la playa y en general la fiesta la Costa del Sol en Málaga, las playas de Benidorm, de Barcelona y alrededores y en general toda la parte más conocida del mediterráneo suele llevarse la palma, y con diferencia… no es de extrañar. Al fin y al cabo, dominan de cabo a rabo el turismo gracias a una reputación más que merecida.
Pero dejando a un lado toda esta gran fama, hay pequeños parajes y ciudades no tan grandes que están destinados a enamorar de una forma u otra a los turistas que deciden indagar y buscar algo diferente y no tan famoso. Dejándonos de rodeos, es hora de entrar en Peñíscola.
Peñíscola es una pequeña localidad castellonense a poco más de setenta kilómetros de Castellón dirección norte, denominada con el nombre de Peñíscola por estar en un enclave rocoso y que en su día fue una gran ventaja para defender la fortaleza y el castillo de la ciudad frente a invasores. Hablamos de una ciudad que tiene datos ancestrales incluso de la Prehistoria, por lo que su riqueza cultural es inconmensurable. En el punto más alto de la ciudad valenciana radica el máximo exponente de la ciudad, el Castillo Palacio de Peñíscola. El punto de la ciudad con mejor visibilidad, y desde el cual se puede apreciar prácticamente cualquier rincón. Dado su buen estado actual, junto con sus murallas adyacentes es uno de los enclaves turísticos más querido por los turistas y por supuesto, habitantes de esta ciudad.
Pero hablando claro, el punto más fuerte de Peñíscola es su playa a dos bandas. Junto a una imagen única y de bellísimo aspecto -a la foto de portada nos remitimos-, los que tienen la suerte de conocer este municipio saben que es un paraje imprescindible en su agenda de verano. No es muy habitual poder bañarse en playas con tanta riqueza cultural en el horizonte, además del buen estado de las mismas gracias al hincapié que el Ayuntamiento expone año tras año para no defraudar a ningún forastero que le de una oportunidad.

Sabiendo de antemano que gran mayoría de los turistas visitan Peñíscola en verano, la playa es su mayor tesoro. Las fiestas locales suelen estar enfocadas a ella, y la que más destaca y por excelencia, es la festividad de San Juan. Para muchos es una de las mejores playas de todo Castellón -algunos incluso se atreven a catalogarla en el Top 10 de toda la Comunidad Valenciana-, y esta reputación es gracias en gran parte una vez más, al Ayuntamiento. Durante la festividad de San Juan hay vía libre para encender cualquier tipo de hoguera siempre que cumpla unas normas básicas de seguridad, y los fuegos artificiales están a la orden del día durante gran parte de la noche.

Yendo más allá de San Juan, Peñíscola se ha posicionado con los años como un destino turístico por encima de casi todo. Cada año los residentes de la ciudad ven cómo las festividades ganan popularidad, interés turístico internacional, y sobretodo una gran dedicación y esfuerzo por parte de todos. El objetivo es atraer al máximo número de turistas posible, y desde luego con el cartel que año tras año nos presentan lo consiguen a la perfección.
Siguiendo la cultura gastronómica de Valencia, Peñíscola centra su gastronomía más centrada en el mar, ofreciendo marisco valenciano de primera calidad y por supuesto, varios tipos de arroz para no dejar indiferente absolutamente a nadie. Visto así, no podemos quejarnos a la hora de comer en la ciudad, ¿no te parece?

Finalizando, quédate con esta vista aérea de Peñiscola, con una construccion que protege durante todo el año el puerto y toda la ciudad. Dada su ubicación, estamos ante una ciudad que no se repite en ningún punto de España, y únicamente por esto ya se merece un hueco en nuestra agenda.