
Dicen que Viena es una de las ciudades más mágicas y enigmáticas de no sólo Austria, sino de toda Europa Central… y desde luego, no les falta razón. Porque Viena es una gran ciudad que combina de manera casi perfecta una modernidad en su centro urbano, a la par que un casco histórico en el que parece no pasar el tiempo. Y mucho menos, envejecer.
¿Qué tiene Viena? Esta ciudad austriaca, localizada en el noreste del país, cuenta con más de dos mil quinientos años de antigüedad, junto con más de millón y medio de habitantes. Dada su antigüedad han pasado un gran número de culturas diferentes a lo largo de la historia, dejando un legado que hoy día sigue patente en la cultura de la ciudad.
Antes de nada, debemos recalcar que hoy por hoy Viena es considerada por decenas de miles de personas como la mejor ciudad europea para vivir. ¿Por qué? Los niveles de limpieza, seguridad urbana, orientación al turismo y un rendimiento enorme de servicios públicos como el autobús, metro o taxi dan una imagen espléndida y sensacional. Además, de cara a los turistas ofrece un gran número de opciones que abarcan desde una sesión de Ópera única e irrepetible, a un paseo por grandes zonas comerciales, además de un casco histórico que ofrece un cúmulo de sensaciones y enigmas para los turistas más nostálgicos. Visto así, la posibilidad de cambiar tanto de aires en una misma ciudad, es otro de los puntos a favor más interesantes de los que dispone la ciudad austriaca.
Si tienes en mente visitar próximamente Viena, quédate con estas fotografías:


¿Qué te parece? De cara a la víspera de las navidades, todos los años en Viena se organizan los denominados mercados navideños, que abarcan decenas de calles que se decoran como si de una ciudad navideña se tratase, y normalmente dejando con la boca abierta a todo aquel turista que en esa ocasión visita la ciudad austriaca. Las calles están a rebosar de tiendas, comercios instalados y en general ofertas de entretenimiento que va desde puestos de la mejor gastronomía austriaca, a tiendas de souvenirs, ropa, complementos navideños… estos mercados hacen incluso pasar por momentos a un segundo plano a grandes centros comerciales de la ciudad, aunque sólo por momentos. El clima frío de Viena, obliga a los turistas y habitantes tener que limitar en cierta medida sus salidas nocturnas en época de Navidad y en pleno invierno.
Teniendo una temperatura media anual que no supera los nueve grados, en invierno el termómetro no suele subir de cero grados. Visto así, el calor de estos mercados puede ayudar bastante, ¿no crees? Pero yendo más allá, no nos despistemos… menos aún, teniendo que ver monumentos históricos tan sumamente impresionantes como la gran Catedral de Viena. De nombre completo Catedral de San Esteban de Viena es uno de los edificios de culto más importante de todo el país austriaco, y por supuesto uno de los máximos símbolos que representan a Viena. Ofrece una imagen única a la ciudad, y a sus pies suelen celebrarse numerosos actos muy importantes en la ciudad. Sin ir más lejos, uno de los mercados navideños más importantes se sitúa justo a las puertas de la gran catedral.


A pesar del incombustible frío que azota Viena en invierno, es una muy buena elección para visitar Europa Central. Especialmente, si decides visitarla en estaciones cálidas como vísperas de verano, el verano en sí y por supuesto, otoño. Es cuando el clima menos castiga a los turistas cuando más atracciones turísticas solemos encontrar. Pero en general, Viena es una ciudad única que no puedes morir sin visitar.
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